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lunes, 4 de noviembre de 2013

Shopping paradise

Hola a todo@s! si aquí estoy después de éste tiempo de ausencia. Ustedes disculpen por favor, no se si les pasa, pero a mi se me hace difícil manejar el tiempo. Cuando llegué a Singapore como todo era nuevo, yo me sentía turista y “me permitía” tomar tiempo para pasear y escribir este blog que tanto placer me da. Luego de un tiempo, Singapore dejó de ser un lugar de paseo para convertirse el lugar donde vivía; con todo lo que eso implica, empezaron horarios y responsabilidades. Sin darme cuenta, la turista desapareció y llego la habitante de Singapore, que paseaba por los lugares sin mirarlos porque estaba pendiente del reloj.

Recuerdo perfectamente cuando conocí la ciudad de Granada en Andalucía en el sur de España (I love Andalucía!). Yo miraba y estaba tan embelesada, que casi no podía caminar. Paraba a cada paso, deslumbrada por esa belleza. Y los granadinos/as (la gente que vive allí) simplemente caminaban. Yo pensaba.. “esta gente que afortunada ver todos los días ésta maravilla!”. Pero la verdad es que para ellos era común, y claro que veían, pero sin mirar.
A mi me pasa lo mismo cada vez que llego a una nueva ciudad. Los años no vienen solos dicen, así que ahora he podido darme cuenta y he decidido “parar el tiempo” y salir a pasear de nuevo, pero a pasear de verdad, y por eso estoy aquí con ustedes, para que paseen conmigo, vamos!

Hoy nos vamos de shopping. Pero a este “shopping” se va con zapatillas cómodas, una mochila, porque seguro comprarás mas de lo que piensas, y muuuucho tiempo. Let’s go to Mustafa Center!

Mustafa Center está ubicado en Syew Alwi Road en Little India. El local tiene 4 pisos en donde se exponen 300.000 ítems, si lees bien, trecientos mil productos. Cubriendo un área de 400.000 sq ft o 37.162 metros cuadrados. Es un local gigante, --en realidad dos edificios unidos con un puente-- pero la sensación adentro no es de mucho espacio, todo lo contrario, hay tantas pero tantas cosas que te sientes apretado. Durante los fines de semana lo visitan 15.000 clientes, (según su página web), de todas las nacionalidades. 

Aunque claramente la mayoría de sus compradores son de India, es realmente una de las atracciones turísticas de Singapore. Esta abierto durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Para lograr esto, trabajan en Mustafa Center 1862 personas.

Ir a Mustafa es toda una experiencia, es un viaje en si mismo. El local comercial tiene muchas entradas, en algunas hay personas que te guardan tus maletas o paquetes afuera del local ya que no se puede entrar con grandes bultos. Vamos a entrar por la joyería, la cantidad de oro que se ve allí es increíble para mi, paredes cubiertas con todo tipo de adornos para las mujeres hechas en oro. Pulseras, collares, aros, anillos, muchos, muchísimos! el color del oro es algo diferente, como más rojizo. Todas las joyas están sobre un fondo de terciopelo morado, lo que hace todo el lugar aún más imponente. El oro resalta. Los collares son algo espectacular, son grandes, muy grandes. Es evidente que el objetivo es que se vea y se ve!

Seguimos paseando e inmediatamente después del oro y la plata encontramos los electrodomésticos. Aspiradoras, planchas, exprimidores y linternas te sacan de un soplido todo el glamour y esplendor del oro. 

Cuando te acostumbraste un poco a ver teléfonos con botones, pavas eléctricas y rice cooker (olla arrocera eléctrica) sin saber porque has seguido caminando y te encuentras con miles de relojes. Otra vez el brillo y la sorpresa. Así es Mustafa, vas pasando de un lugar a otro y recibiendo estímulos de las cosas que te hablan y tu mente no procesa. 

En el piso de supermercado encontramos curry en paquetes de 1 kg y frascos de guee de 5 kg --Guee: matequilla clarificada, muy utilizada en India, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka y Pakistan--. También hay tomate de Italia y aceitunas de España. 

El estante con las especias es imponente, estudiando esa góndola uno puede tener un título académico en especias. En Mustafa también hay productos frescos, verduras, carnes y pescados.

Seguimos caminado y sentimos el frío que emanan los refrigeradores de los productos frescos, los olores son fuertes y poco familiares para una sudamericana como yo, avanzamos no sabemos muy bien porque pero ya a esta altura queremos ver que viene más adelante. Vemos zapatos, ropas, productos para la higiene personal. 

Las alfombras, los espejos y las escaleras conviven en el mismo piso y lugar. 
Nada sigue un orden, todo está puesto allí. Eso me gusta, el desorden confunde nuestra mente y empieza a ser divertido.



Seguimos caminado aunque ya estamos cansados pero la curiosidad nos gana, encontramos productos para oficina y útiles escolares, cintas de pegar, todas las que existen.


Luego sigue la librería, mirando los estantes encontramos el Corán y sin ni siquiera movernos, solo girando la cabeza 45 grados encontramos un libro de cómo preparar Tapas españolas y ole!

Mustafa es todo, orina de vaca embotellada a 1,70 dólares y coco de Tailandia, olores a sahumerio y perfumes franceses, Coca Cola de 2,25 litros y agua del mismísimo Río Ganges --Río Ganges: Considerado un río sagrado para los hindúes, nace en el Himalaya occidental y desemboca después de 2510 km en el mayor delta del mundo, el delta del Ganges en el golfo de Bengala--

Terminé cansada tomando un Mango Lassy en el bar al lado del Mustafa, rodeada de gente diferente, comiendo con la mano, cuchara o tenedor, usando zapatillas, turbante o sari. Quizás Mustafa es un poquito de todo lo que usamos los seres humanos sin clasificar.

No disfruto particularmente del proceso de comprar, paseé 3 horas y compré 4 cosas, pero la verdad es que siempre que salgo de Mustafa, además de cansada, me siento más “open mind”, menos estructurada. Gracias Mustafa por abrir mis sentidos y mi mente.

Espero que hallan disfrutando el paseo, yo lo pase genial! Gracias por pasear conmigo!
Hay que pasear más! Paren el tiempo y paseen, no importa donde estén, si son recién llegados o llevan una vida entera en el mismo lugar. Paseen y diviértanse!

domingo, 24 de abril de 2011

Little, no tan Little, India

Hola a tod@s! gracias por leer y escribir comentarios!! Es fantástico el poder de la comunicación. El viaje es más fácil con buena compañía, muchas gracias!

Estuve pensando bastante sobre que contarles de mi experiencia en estos días en Singapore. Y como este blog se trata de sensaciones y vivencias más que de una descripción de la ciudad, cuando fui a Little India no tuve duda de compartir éste maravilloso viaje de los sentidos.


Little India (Pequeña India) es el vecindario donde vive la comunidad India en Singapore, mayormente la cultura Tamil. Es uno de los lugares turísticos imperdibles de ésta ciudad. Fuimos en taxi porque era la primera vez y no sabíamos cómo llegar, cuando le dijimos al taxista Little India él sabía perfectamente donde ir y nos dejó en Serangoon Road. Inmediatamente despues de llegar, entras en acción. El taxi paró donde pudo entre camioncitos de carga, autos, otros taxis, gente caminado y sobre todo ruido, mucho ruido. Bajamos  y empezamos a caminar, allí comienza un viaje donde se estimulan todos los sentidos juntos al mismo tiempo. Al principio te sientes aturdido por tanta información junta para procesar, colores, olores, música, pero después de unos minutos te dejas llevar y sentís que todo tu ser, cuerpo y mente flotan. La vereda (acera) para caminar es súper angosta (lo que no deja de ser un desafío si vas con carrito de bebé), porque hay cosas de los dos lados, realmente no sabes hacia dónde mirar.

Lo primero que me llamó la atención fue un canasto lleno de envases con Henna para hacer tatuaje de manos, tan común en ese sitio que pasaba desapercibido y para mi fue como descubrir un tesoro. Ver allí tan fácil de obtener algo que siempre me pareció tan lejano y un poco místico. Muchos comercios de brazaletes (pulseras), pero solo brazaletes de muchos colores y muy brillantes. En un momento llegamos a un lugar dónde vendían ropa, perchas y perchas de ropa hacia la derecha y hacia la izquierda señores con sus máquinas de coser en la vereda (casi en la calle), con canastos llenos de hilo que te modifican el pantalón según tus necesidades, que fantástico!. Seguís mirando ropa y cuando te acostumbraste un poco, te despiertas de golpe porque hay un negocio de telas, los colores de las telas te hablan, mejor dicho te gritan, no podes dejar de mirarlos. Cuando todavía estás en un shock de colores viene un olor a jazmín, procedente del carrito con flores, que te relaja… y arrrriiiba de nuevo con la música super alegre que te invita a bailar en el siguiente negocio. En este punto ya perdiste el control y lo único que podes hacer es seguir respondiendo a los estímulos. Aparece el olor a curry que te lleva al cielo y ves comida por todos lados, especias, ollas y quieres estar allí for ever!. Pero las piernas siguen y llegas a un negocio en dónde se venden sahumerios y entras en trance de nuevo, muchas figuras religiosas, música súper relajante. Podes percibir algo allí, buena onda diría yo. También sientes deseo de quedarte un rato, pero no podes porque atrás tuyo hay ríos de personas que quieren seguir caminado y si o si tienes que seguir.


Finalmente llegamos sin saber muy bien como a un centro comercial llamado Mustafa Center. No tan pintoresco para mi gusto, pero ciertamente divertido. Allí terminó nuestra primera visita a Little India, un viaje de los sentidos, en el taxi de vuelta no hablábamos porque seguíamos sintiendo esa sensación de flotar. Yo creo que a Little India siempre se vuelve!

Hasta la próxima!

Fotos by Guille, mi compañero de viaje y de vida.

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Con mucha alegría les compartimos nuestro pequeño gran homenaje a Singapur. Después de vivir 6 años en Singapur y más de 2 años de traba...